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Un alumno, un portátil: una ensoñación de los 90s.

2026-05-29

Un alumno, un portátil: una ensoñación de los 90s.

La idea de que cada alumno a partir de 1º de ESO disponga de su propio ordenador portátil hoy en día se acerca más a una ensoñación futurista y trasnochada de los 90s para impresionar a los padres de los 90s que algo que parezca una idea adaptada a nuestros tiempos. En los 90s no estaba extendida internet como hoy en día, ni los servidores estaban al alcance como lo están ahora, por lo que la idea del portátil causaba furor. Hoy en día, es posible trabajar con un dispositivo de la escuela y recuperar el trabajo desde un dispositivo en casa sin tener que carretear peso alguno. Este concepto, además de ser más cómodo (y más moderno) encierra otras lecturas interesantes.

La primera es que tener ordenadores comunes en la escuela, fomenta un modelo de propiedad basado en compartir recursos (mucho más didáctico) a la vez que ese ordenador común puede ser más potente y tener una pantalla más grande y ser mucho más cómodo de usar (y de no transportar). La transferencia de archivos y contenidos se puede hacer a través de servidores de la escuela o servicios como Dropbox o Google Drive. Por otro lado, se está transfiriendo un gasto de 300 € por alumno a las familias.

La idea de que cada alumno tenga su propio ordenar portátil, implica necesariamente varias cosas sobre ese ordenador: la calidad del dispositivo será muy baja (para que se adapte al presupuesto de todas las familias) lo que hará que después de la ESO, en la mayoría de casos será un desecho más sin ningún valor residual. Es peso que los alumnos tendrán que acarrear cada día a sus espaldas.

La segunda es que no normaliza el modelo de usar y tirar, el hecho de tener un ordenador que después de la ESO ya no cumple ninguna función y hay que arrinconarlo; seguramente porque las especificaciones al comprarlo ya estaban por debajo de los mínimos razonables. De nuevo resulta mucho más didáctico comprar algo que pueda tener una vida útil lo más largo posible y después algún valor residual que permita reutilizarlo para otra función o venderlo.

La tercera y más compleja y profunda, sería valorar qué aporta toda esta tecnificación. Qué se hace en tablets y ordenadores de la escuela que no se pueda hacer sobre papel y lápiz. El análisis de esto es triste: siendo generosos, el 90% de lo que se hace sobre dispositivos se puede hacer con métodos tradicionales y existe un gran debate sobre qué efectos tiene esta temprana exposición gratuita a tecnología.

La brecha digital que esos padres de los 90s (y antes) acusaban y no querían para sus hijos, no se si hoy en día hay espacio para que ocurra, con la proliferación masiva de dispositivos: teléfonos, tablets, smartTVs, etc que dificultan que alguien crezca sin tener un conocimiento básico de lo que es un ordenador. Quizás el temor ahora esté en el otro extremo, en niños que no puedan fijar su atención en un libro o desarrollar el pensamiento sobre papel y lápiz.

Si estas buscando la forma de ahorrar en la lista, puedes encontrar más opciones aquí: Cómo ahorrar en libros escolares